Powered By Blogger

viernes, 17 de septiembre de 2010

La Leyenda De Los Castillos De Leones

Autor: Roy Cristian Morales García.

Introducción:


Los cuatro Elohims, Legendarios Serafines, fueron creados con el propósito de crear su propio universo y mundos, pero ellos no pueden salvar a sus criaturas de su propia corrupción, así que deciden buscar a dos salvadores que puedan equilibrar sus mundos del bien absoluto y del todo mal absoluto. Por eso le piden a su Creador que les dé el permiso para atraer a dos humanos de la Tierra lo suficientemente puros para salvar y liberar a sus creaciones. Así Azariahu el León Justiciero Líder de la Esperanza, Netanyahu El Hombre-Serafín de las ocho alas de Paz, Zurishaddayhu el Águila pintada de Valentía y Saint-Yago-Torhu el Toro rojo de la pasión, amor y sacrificio, crearan las llaves con fragmentos de sus propios cuerpos para combatir el caos que se desatara por causa de un Díanimu que se corrompió por envidia de querer ser un Elohim. La Leyenda Inicia para Aarón y Alannys pero no termina hasta que se vuelva Eterna.


Libro I: La Leyenda Inicia


El Libro
(La Leyenda De Los Casti-Lieons)[1]
                                                                                                            
El niño abre un libro y comienza a leer: Un guardián, más que un guardián, un creador de mundos, de universos, con sus criaturas libres y esclavos pero de sí mismos, buenos y malos. Diversas criaturas en apariencia son totalmente mágicos, otros no lo son. Este Creador de mundos es justo, es perfecto, es sublime, es un León de blanco marfil, de ojos muy vivos y verdes de esperanza con un tono azul de valentía y ciertas líneas alrededor de los iris de color blanco de paz y sus iris reflejan un color rojo de amor para con sus amigos, pero de ira hacia sus enemigos, él es un emperador de la libertad, es el líder guerrero de aquellos que buscan la verdad.

Azariahu[2] El Rey León del Imperio Veridiam, reino cuyo hábitat es verde por sus amplias selvas y de montañas flotantes, donde todo es posible, no hay límites, ni siquiera con otros reinos o países, no hay fronteras es un unido imperio, aunque si hay diferentes razas pero todos son da la misma creación y creador, todos son unidos y todos quieren unirse más. Azariahu creo en su imperio sub-mundos paralelos, como castillos que son las puertas para entrar a dichos sub-mundos, así edifico 8 castillos con su apariencia de León, con diferentes expresiones: Rugiente, Sonriente, Durmiente, Serio, Sollozando, Corriendo, Peleando y el ultimo acostado como la Esfinge con una corana imperial, El León Coronado, este castillo es su hogar.                                                                                                                                                                                             
                                                                                                                   

Todo comenzó en aquella noche fría, pero con clima de verano en el día, llovía y truenos casi ensordecedores y muy luminosos pausaban casi por un instante las gotas que mojaban las ventanas mientras uno vislumbra con los ojos la lluvía, aquella noche, era fría porque el tiempo y el clima, así lo había predicho. Hablando de predicciones les tengo una historia llena de fantasías en la realidad que no tendrá nada que ver con dichas tradiciones de profecías que solo ocurren en la mente de un niño con mucha imaginación que solo un joven quisiera vivir en él y que un viejo prefiere morir en él.
Las fantasías son cosas como en la vida real no ocurren a simple vista y a pesar de eso en su entorno real mantiene su fantasía intacta.



El nuevo amanecer esfuma las nubes de algodón que mojaron los confines sedientos del Reino Veridiam.
Un león rugiendo, aun se escucha por el eco dentro de la cueva oculta detrás de la cascada. Un águila sobrevuela justo por encima de la cascada que es la más alta y también la que tiene el agua más cristalina y blanca.
Un toro sediento, en el pasto del valle, busca agua para beber del lago que la cascada alimenta con su agua cristalina. Un hombre camina por el valle que está lleno de rosas magenta único en su especie, por que nacen en un día y se marchitan en una noche. Estas rosas les llaman las “rosas de la sardónice”  porque del lago nace un río y el río alimenta el valle con su agua a estas rosas, el agua proviene del interior de una montaña lejana llamada Monte Ágata, porque se ve desde todas partes resplandeciendo como un cristal cuarteado, como un cuarzo de color magenta gigante.

En la superficie de esta montaña viven muchos seres que aparentan no tener vida pues son rocas, metales, cuarzos, no hablan pero si caminan, no comen pero si cresen, no ven pero si tienen esencia para sentir, estos nacen del interior de la montaña en capullos de la clase de material que son hacia la superficie por eso viven en muchos más en la copa del monte, por eso es raro verlos en las faldas del monte, ya que si lo hacen se paralizan como estatuas por años analizando el nuevo entorno selvático. Ninguno muere pero tampoco eternamente, cuando se alejan mucho de los soles rojo, naranja y amarillo, su energía se acaba son como robots que sin energía no caminan y no funcionan pero a diferencia de los robots estos jamás se vuelven a levantar, solo si se les cambian los cristales principales en forma de corazón que son cuatro, valiosos para un cazador de tesoros, ya que son de unos colores imposibles de describir.
En el interior también ahí tesoros y piedras preciosas, porque del Monte Ágata nacen muchos metales y piedras de todas clases, muchos fluyen de ella hacia cavernas, cuevas, otras pequeñas montañas, minas que desde hace milenios no usan porque en tiempos de caos la avaricia y el mal hacen que vuelvan a ser utilizadas, pero la que fluye de su corazón interior como sangre pura y resplandeciente es liviana y no se hunde porque el agua al derretirse poco a poco como un tempano de hielo, cuando la rosa adsorbe el agua la vuelve un néctar en sus anteras formando así una nueva piedra preciosa, un pequeño cuarzo casi redondo del mismo tamaño de una nuez y su color es igual, más puro que la rosa pero su centro interior es blanco como la leche y tiene una franja mas del mismo color magenta en la parte superficial, son tres cuarzos, semis redondos en una sola (magenta, blanco, magenta). Su forma es como una gota, pero en cada flor se difiere su forma o muy redondas o muy goteada.

No todos estos cuarzos se materializan por completo, la mayoría se vuelven semillas y de otras rosas nacen pequeñas hadas con alas de cristal delgadas, tan pequeñas que cuando vuelan parecen estrellas fugases porque iluminan con una luz propia. Las rosas antes de que se marchite la rosa, se vuelven a derretir las semillas o el cuarzo abierto por el nacimiento del hada y así la rosa junto con el cuarzo se unen para que renazca otra rosa en su lugar, pero más grande que la anterior, así nacen hadas hasta del tamaño de un humano normal. Las rosas originales son pequeñas como una orquídea pero hay algo especial en ellas que de un solo un cuarzo de ágata sardónice que nacen de ellas se materializa y llegara a ser tan liviana que flotara y llegara tan lejos a otros mundos. ¿En qué mundo será? ¿Quién la encontrara? Ese pequeño tesoro del reino Veridiam es la llave para viajar a los universos llenos de secretos, aventuras y fantasías.

Cuando el León entre a su Castillo en forma de…

-          Aarón, te he estado buscando niño…

Una voz interrumpe la lectura del niño que empezaba a concentrarse en la historia tan descriptiva para él que entrecerrando los ojos y golpeándose la cara con el libro se dice así mismo:

-          Mamá siempre me interrumpe en la misma parte cada vez que venimos aquí apuesto a que no me lo compra esta vez otra vez y me dirá que me lo comprara.

-          Ven vámonos ya que tenemos que irnos y deja ese libro que luego te lo compro.

-          Lo savia. Perfecto, ahora me regañara por no cuidar a mi hermana.

Se dijo Aarón así mismo cerrando el libro y volviéndolo a poner en su lugar. Ruth la mamá de Aarón, no estaba molesta, solamente apurada para terminar de hacer las compras del mes y porque dentro de tres días su hija Alannys la hermana de Aarón cumpliría 7 años.

-          Pero mamá es la veinteava vez que venimos y no me lo compras, ya sabes porque me gusta tanto este libro mamá.

-          Aarón, eso es mera casualidad ya lo hemos discutido por veinteava vez también.


-          Pero maaamaaaaá.

En ese mismo momento Aarón saca de su bolsillo derecho la piedra de color magenta y recordando que su padre hace ya casi 7 años se la regalo cuando el apenas él tenía 5 años de edad. Se la había regalado con un collar de cuero negro pero Aarón se la había quitado porque prefería tenerla en el bolsillo, siempre la tenía con él.

-          Alannys quiero que me digas si quieres los globos de color blanco con rosado o rojos todos como esos son tus colores favoritos.

En ese momento Ruth se percata de que Alannys no está con ella y que Aarón aun estaba parado mirando su piedra, cosa que irrito tanto a Ruth que le comenzó a gritar desesperada.

-          ¡Aarón! ¡Aarón!  ¡¿Donde está Alannys?! Te pedí que la vigilaras y por estar leyendo cosas que aquí te prohíben leer si no lo compras no cuidaste a tu hermana.

-          Lo savia, por segunda vez, pero en esta ocasión se tardo un poco, tal vez la próxima vez rompe su record.

Aarón se excusaba a sí mismo de esa forma porque sabía que su mamá le decía la verdad.
Estaban en una tienda de juguetes donde Aarón, nuestro pequeño héroe de 12 años de edad, leía su libro favorito que desde hace meses le había pedido a su madre que se lo comprara, pero mientras tanto el hermano mayor debía cuidar a su hermanita Alannys de casi siete años ya que pronto los cumpliría, Ruth la mamá de nuestros pequeños héroes hacia las últimas compras para la fiesta de cumpleaños de Alannys. A pesar de ser una fecha para festejar, pensaba mucho en su desaparecido esposo ya que el buen hombre falleció exactamente siete años cuando Alannys nació en aquella noche fría.

Pero ese suceso lo recordaba mas como un pensamiento que le venía dándole vueltas a nuestro pequeño héroe desde que empezó el día cuando vio marcado en el calendario de su cuarto una fecha con un círculo rojo ya casi cubriendo el número del día que indicaba el calendario, 1 de julio. Pero en realidad apenas estaban en el día 30 de junio, solo que ahora siempre arrancaba los calendarios los días 30 pensando que es el último día del mes. Aarón no necesitaba el calendario para recordar lo que había pasado pero si olvidaba el día en que sucedió aquel accidente, recordaba que lo había visto poco antes de ir a la clínica pero era un recuerdo vago y confuso.
Cada vez que iban al cementerio Aarón veía la fecha en la lapida con el nombre de su padre: Cristian Aarón Castillo De León 10 de julio de 1978 – 1 julio de 2012.
Pero desde hace cuatro años que no van, porque la mamá de Ruth no quería que su hija supiera que su papá murió el mismo día que cumplía años, aunque Alannys no lo ignoraba ya que es una niña inteligente y lo averiguó sola sin que alguien le dijera con exactitud. Desde la primera vez Ruth iba con Alannys como para creer que su esposo estaba ahí mirándola con sus dos preciosos hijos.

Cuando Alannys cumplió los tres años su enfermedad de nacimiento se volvió crónica que era un problema serio de los huesos a veces se les rompían las rodillas de tan solo doblarlas asía delante, causándole un dolor intenso dejándola inconsciente, sus huesos eran débiles pero a la vez fuertes, solo que sus huesos eran frágiles por causa de una bacteria que carcome lentamente el centro de sus huesos. Ruth conocía la condición de su hija desde que Alannys nació, desde entonces la niña estaba bajo observación anual, no era una sola vez eran hasta cuatro a veces cinco, cuando enfermaba de algún resfriado, aprovechaban para diagnosticarla si estaba bien o como progresaba la enfermedad de nacimiento, antes de empezar la escuela y al terminar, un día antes de su nacimiento y cuando casualmente se rompía un hueso de la manera más extraña o tonta.

El doctor que la trajo al mundo noto algo que reconoció al momento de que la niña salió del vientre de su madre, fue un parto normal, pero sus piernas estaban curvas y su cadera estaba ligeramente más grande de lo normal. Cuando Alannys iba al doctor siempre era un día antes de su cumpleaños pero esta vez no fue así, la abuela materna Esther siempre la acompañaba ya que fue enfermera en su juventud, pero un día la abuela enfermo de Alzaimer y debía descansar en un asilo, porque olvidaba todo y a todos, no reconocía a nadie y como antes vivía con su hija Ruth en ocasiones se iba a caminar y por horas dejaba a sus nietos solos, Ruth no tubo alternativa y la interno en un asilo para ancianos, donde podrían cuidarla mejor que ella misma. Ruth recordaba las galletas de jengibre que hacia su mamá Aarón y Alannys les gustaba también, era lo único que no olvidaba pero hacia una cantidad excesiva y enorme que hasta en las sartenes las guardaba, porque no cabían en la alacena, ni en el frasco de galletas.

Alannys siempre la recordaba cuando iba al doctor a pesar de que fueron solo cuatro veces al años por tres años que ella recuerda por eso desde hace menos de un año que no la veían ya que poco antes de terminar la escuela del año pasado a la abuela la internaron en el asilo. Cuando Alannys tenía meses de nacida la abuela la llevaba con su hija Ruth al doctor, después que nació. Alannys la extrañaba más cuando iba a la escuela con su hermano, siempre la abuela se despedía de ellas antes de que saliera de la casa con un beso en cada mejilla y en la frente. Aarón solo le gustaba que ella le acariciara la cabeza pero siempre se devolvía para darle un beso en la mano o en la mejilla a su abuela y Esther le decía: eres un pequeño caballero.


[1] Libro ficticio de esta novela que significa: Castillo en forma de León.
[2] Nombre que deriva del nombre hebreo Azarías que significa Fuerza de Dios.

¡Mi flor de estrella!

Subtítulo
Fuerza Interior

¿Dónde esta esa fuerza de mi alma?

Se encuentra sola, desolada.
Sin nadie, mi alma está tan solitaria.
Sí, solo estoy, con mis tormentos.
¡OH! ¡Este tormento en mi alma!

Hoy no puedo ver la luz que busco.

Un camino que encontré y la oscuridad,
Desvanece la senda, mi alma necesita urgente,
De otra alma que me ayude a encontrar,
Aquel sendero que busco con desespero.

Esta alma será de una naturaleza desconocida.

Para mí, ella es difícil de interpretar,
Con mis ojos su alma inmortal.
Es por miedo a perder la luz del camino.
La ayuda que tanto he clamado.
Solo podré ver los recuerdos, su físico.
Su amor por mí, olvidado.

Tal vez no ha nacido un amor por mí.

Quisiera encontrar en su alma los plenos y
Palpables sentimientos que desean salir.
Como si fuesen un nuevo nacimiento.
Una flor que antes estuvo cerrada,
Y con un rayo de luz.
De una pequeña estrella cercana.

Se convierte en la niña nacida de;

¡Mi flor de estrella!
Me da la esperanza de encontrar,
El sendero perdido, oculto a mis ojos.
Tengo el deseo de escuchar,
Su encantadora beldad, tu belleza.

Siguiendo el camino invisible por sus huellas dejadas,

Por cada pétalo y botón de una flor renacida de ella.
De ella nació una luz que me dejo perseguir.
Encamino mi alma al centro de su estigma.
Y poco y a poco, conocer al ser mas apasionada,
De mi ser oculto, encerrado en mí, el sentir.
Ella me encontrara y me sacara del tronco,
Tan viejo, que esta lleno de tormentos.
Fueron estos mis pensamientos:
Me convirtieron en un ser ermitaño.
Viviendo dentro de mis obscuras frialdades.

Mi flor de estrella sofocara todo sufrimiento.

Cualquier pesar, no me dejara perecer.
Parecen promesas de ella para mí.
Promesas y no cumplidas.
Solo son mis supuestas ilusiones.

Lo más importante para mí, es el amor

Entre dos almas y es ahí donde existe,
Un lazo de un purísimo sentir, nuestro amor.
Y él querer encontrar la esencia húmeda,
Que me da esa fuerza interior grabada,
Y perdida en mi alma.

Me hace creer aun más

En el hermoso eterno amor.
Y prefiero el amor puro, bello, serio,
Sublime, absoluto y verdadero...
Con toda la ilusión ¿por qué no?
La ilusión me ofrece todo lo que
Prefiero antes del amor.
De un verdadero y real amor
Que se encuentra en cada alma
Que ha visto con su corazón.

Mis visiones, mis sueños, mi flor de estrella.

No quiero sentirme triste por una razón
Esta flor de estrella tiene un colibrí.
Que la visito un día, la halló primero.
Él siempre tiene posada en su hombro, cuello y boca.
Además cerca, muy cerca de su corazón.

Pues perdí aquel corazón,

Por no llegar a tiempo y aguante mi dolor.
Los escucho y veo, no sé si se aman,
Tal vez ya no se quieran.
Pero la duda me atormenta,
Al no asegurarme sí, sienten amor.
Quizá la conquisto para siempre.
Dudas y más de esas dudas.
Que me atrapan y me envuelven,
En la desesperación, me quitan la cordura,
Esas dudas, no están tranquilas, no estoy aquí.
¡No estaré ahí! ¡No puedo más!
No quiero ver mas a mis dudas poniéndose
En mi cara, frente a frente, a mis ojos,
Frustrándome con la verdad, si es que lo es.

Él toma un pétalo y ella toca una de sus plumas,

¿Lograre estar en paz con mis sentimientos?
Cuando dejara de doler, solo pienso en:
¡Mi flor de estrella! Es la que me guía,
A su luz, por que es mi encariñada...
Mí encariñada flor... como una estrella...
¡Mi flor de estrella! 

Subtítulo
Recatado Romance

Dame una vida, un amor,

Un eterno amor, que sepa descubrir.
Sé que la veré algún día.
No te podré tener ahora.
Sé que tienes tu armonía,
Tu jayán, tu pareja.

Pero si es, un error de mi parte,

Al creer de ti, tu alegría vive con otro,
Entonces, esperare el mejor momento para llegar a ti.
¿Estaré solo para siempre?
¿En este lapso de tu recatado romance?

No quiero, que esa sea mi respuesta,

La más sincera, tendré que esperar,
A que mi osadía intente usar él abandono,
El olvido de mis pesares sí, a mi amor no.
Nunca ocurrirá, nunca crecerán las aflicciones.
Hundiendo todo sentimiento,
Que he reunido con el alma.

¿Tendré que olvidarte?

Por suponer que ilumina otra luz para ti.
La has ocultado de mi vista.
La duda que tenía en el pasado,
Fue respondida por la luz de tu mirada.
¿Qué tendrás por siempre?

Él ilumina tu senda y él,

Asía la presencia de ambos.
La altura que hoy tú tomases,
A tu paraíso sin regreso,
Es para mí un livor.
¿Por qué te fuiste con él?

Tengo mis ganas de destruir,

Con mis propias manos este dolor.
Sé que podré, estará ahí dentro.
No saldrá hasta que se cumpla, mi anhelo,
Quien no pueda con un pesar así,
Es por que no lucha, cobarde, así no quiero ser.

No saldré del espacio, el sueño, que construí.

Donde guarde el regalo que quise,
Que abrieras, ahí guardo el más puro sentir.
Palabras consagradas para ti.
¡Escúchalas! Aún siento confusión
¿Será un sentir pasajero o amor verdadero?

- Sé la respuesta -


Sé que te quiero pero no me

Escucharas decírtelo pronto.
Hasta el momento adecuado para mí.
Mas para Dios que espero respuesta pacientemente.

¿Dónde queda la flor?

Esta en su Edén, mi flor de estrella.
Ella es a quien descubrí, en una noche despejada,
Con una sola estrella iluminando la única flor,
Pequeñita, parecido a un precioso botón entreabierto.
Con sus anteras casi afuera, no la tocare, no me atreveré.
Tengo miedo de lastimarla, pero no quiero dejarla sola.

Entonces estaré cerca para cuidarla, cuidarla de esos seres,

Obscuros, que pretenden dañar toda belleza que vean.
No ocurrirá nada de esto,
No se lamentara mi mano
El de detener las malas cizañas.
No los dejare dar ese paso de destrucción.
Y sí tu colibrí es cobarde.
Te dejará sola y te lastimaran,
Por culpa de él o si el se atreve.

Tendré que tomar mis decisiones

Con respecto a cualquier daño asía tu flor.
¿Pero y si me acobardo?
Por mi voluntad obligada, lo haré.
Haré lo que mi conciencia me dicte.
Haré lo que mis sentimientos me encomienden.

A mi flor de estrella jamás he de dejar sufrir.

Ni por mi culpa o de otro ser capaz
De ocasionar una tristeza.
A mi flor de estrella, a mi virgen de amor y sol.
Jamás he de dejar solitaria en ningún desierto.
Y he de estar con ella por que es,
¡Mi flor de estrella!

¡Y si desaparezco!

Por intentar defender a la única flor de estrella,
Existente en este nacimiento nuevo en su virtud,
Respetare su independencia.
La libertad que ella ha obtenido.
Será una estrella por siempre,
Y una flor del oriente.
Un alma inmortal en el poniente.
Mi flor de estrella te concedo,
Mis sentimientos más puros.
¡La verdad! ¡Mi amor por ti!
¡Mi flor de estrella!  

Subtítulo
Nacimiento del amor

Hoy he visto un nacimiento, desde adentro.

Por fin he escogido lo adecuado
Para él valor de mi ser aislado, de lo que siento.
Lo que siento añorar, día y noche.

Mi anhelo y mi ser se sienten unidos por los sucesos

De un primer amor, por sus visitas.
¿Adónde me ha visitado?
En el propio dolor, para ser feliz.
Un día sabré quien rige en mí,
Con los verdaderos diluvios
De sentimientos descontrolados.

Sobrepasando el alma inquieta

Por hacer correr el velo de mis ojos.
Y veré el nacimiento de todo.
En todo su principio del manantial.

Quiero designar en su nombre

Otro nombre que yo recuerde.
Así como a los días y las noches.
Nunca más serian elementos apartados,
Ni separados, por ser diferentes.
Como ver el alba al amanecer
Y la total oscuridad de las tinieblas.

Soñare su nombre sin olvidar

La vida eterna que tendrá su nombre
Después del primer día en esta tierra,
La tierra semejante a mi espíritu.

Llego el día descubriendo una naturaleza viva.

Destella un nombre al igual que una estrella.
Tan viva que enciende a la vista por su color.
Suponiendo ser una flor.

Así, ella crece como si fuese

De una flor y una estrella.
De la flor, su pistilo en celo y
De la estrella, su centro lucido,
Que es su virgen corazón.

Por fin mis manos dejan

Al viento a un sol naciente
Que mis ojos vean
Aquel Belén creciente.
Su nacer dentro de mí.

¿Será el viajar a una fantasía?

Retornando a otra
Bienaventuranza.
Ahora me voy al oriente
Del que es hoy:
¡Mi flor de estrella!

Subtítulo
Virtudes de Estrella

Todo empezó, por un acontecimiento,

Fue después de tu nacimiento.
Un sendero al oriente, al amor,
Al dolor y a la felicidad infinita.

Pero a la vez me siento incapaz

De poder decirte con mi boca
¡Quiero estar contigo!
Como será, que sentirás,
Si cuando llegue tu turno
De apreciar al buen amor,
Todas sus advertencias.

Así, cuando ellas me rechazan.

No me corresponden las tentativas,
No tengo experiencia para el amor.
Esa es mi aflicción, el dolor.

La angustia no me ayudara,

Pero no me dejo caer en la depresión.
No soy lastimero, como otros.
Que buscan aparentar ser víctimas.
Para ser consolados por una mujer
Que fue engañada por falsos sentimientos.

Falsos también hombres y mujeres.

Que buscan lo suyo propio.
Solo sigo a Dios y le digo
Te espero por siempre,
Hasta que estés listo,
Para cuando me cumplas lo cumplido.

Pensé una vez; ¿Tu tierra, será estéril?

¿Qué no podías enamorarte, de un hombre?
¿Qué no querías conocer el amor, en tu primera vez?
Solo al visualizar dentro de tu flor,
Que aprecie como un fulgor.
En medio encontré un campo y
Un camino lleno de estrellas.

La verdad, no podía, no quería,

Dejar de ocultarme en este
Caparazón de timidez.
Es mi arma, para probar al tiempo,
Para escudriñar los secretos.

Pasan días y mientras más te frecuento

La capa de timidez se hará más fuerte
Y resistirá si tú no logras descubrir
Cual es mi dolor.

¿Muero por decirte que te quiero?

No, no es mi objetivo primordial.
¿Pediré ayuda, acaso ayudara en mi dolor?
Tal vez, pero si solo te naciera del corazón.
¿Seria suficiente para mi felicidad?
Y si es mi finalidad te diría todo esto:
Corresponde a mis preguntas primero.
Para luego ganar, mi corazón solitario.

Seguirás siendo mi flor que he cultivado.

Y en la raíz estuve, dispuesto, para alcanzar
La única luz que recibía, era el amor.
Amor en apariencia de estrella.
La que me guía a la senda de tu Belén
Deseo no perderme, no equivocarme
Si eres ¡Mi flor de estrella!
Sabes quien soy,
Búscame siempre estoy,
En compañía de soledad
Y su alteza la tristeza.

No tengo miedo a estar solo.

Pero sí, humanamente solo.
Como lobo aullador,
Al compás del brillo de una luna.
El miedo al no haber aprendido a amar,
Sí, le estoy con temor a diario.
Si quisiera no aprender amarte tendría
Un desamor para quienes me quieren
Y no seria justo de mi parte.
De mi buen sentir, el humano que soy.

Acepto el de obtener todas las virtudes

Que me faltarían para poder amar.
Fe, esperanza y él más importante
El amor, sino fuera por la existencia
De ellas, más que de ella.
¡Mi flor de estrella!  

Subtítulo
La felicidad en la verdad

La felicidad es solo para dos

Y para muchos que desean ser
Dichosos en toda bienaventuranza.

La bautice como una gran flor.

Aunque halla visto cenizas a su alrededor.
Por su pasado, todo ha sido perdonado.
Aun seguiría siendo mi flor de estrella.
Que no agoniza ante nada,
No por mí logra sobrevivir.
Es más por nuestro Padre.

Sé que de todos los abismos

De este engañoso mundo.
Que existe solo uno,
Él mas profundo y ninguno,
Seducirá la vida de ella,
Como una esclava.
Aunque este marcada,
Por el pecado que mancho su piel.

A pesar de todo esto,

Ten por seguro, de estos,
Errores, perdonada estas.
Profesare hoy que serás.
¡Mi flor de estrella!

Si eres feliz estando solo bien por ti.

Estando lejos de alguien que amas
¿También lo serás?

Cerca solo rozando tu hermosa cara,

Con manos abiertas, eso quisiera.
Nunca supe decirte estas palabras.
¿Por qué? Eso no lo sé.
Que pasaría si tuviera ganas
De llorar, quien tendría la culpa,
Seria por causa justa.
¿Es acaso un carácter ridículo?
¿Para desahogar alguna pena?
Encontrare la verdad.
¿Quién me quiera?

Prefiero ser el primero

En dar cualquier paso.
Demostrare con mis palabras
Y acciones, los deseos,
Amigos de la felicidad.

Vez una vez la estrella fugaz

Esta noche me vistes a mí.
No son ordinarias para ti.
Igual vi que entro a tu flor.
En la noche de nuestras bendiciones,
Al escuchar todas las oraciones.

Yo pedí a mi Padre

Que fueses tú, pronto, la única
Joven que no me hiciera sentir
En la soledad
Una hermana en Cristo
Y en la verdad.
Que seas feliz siendo
¡Mi flor de estrella! 

Sutítulo
La Semilla

Si he cambiado, en lo profundo he cambiado,

Todo ha cambiado desde adentro,
Aun se repite el mismo dolor,
Siendo una historia que en su final
Se descubrirá si llego a ser feliz.

Me he fatigado y llorar no será una acción,

Para adquirir lo que reclamo, si le alcanzo.
Aun no, por que la retengo, con mis propias manos.
Si he cambiado, siguiendo al dolor,
La pena vigente en el corazón.

Más grande que tu amor y veo, para mi no es.

¿Por que? o ¿Por qué me pegunto por mi dolor?
Esto termina en lo de siempre, nada corresponde,
En esta sola habitación, es un cariño
No correspondido, no ideal, ni siquiera
He podido saber si es real,
Tu recatado romance con el colibrí.

Hoy vuelvo a mentir y a mentir.

Nunca seré tu jayán, digo que miento
Por que tal vez si llegases a que
Sé de la oportunidad de corresponder
A mis preguntas, del niño que soy.

Alma dolorosa, pedazo de gota, su lágrima ha caído.

-Busco quien se apoye en mí, para protegerle.
-Busco a alguien en quien apoyarme, para sostenerme.
Que logre querer al menos un poco de mi perdón.
Para que destruya la capa de frialdad.
De su benignidad, todo frío y duro está.

Como si no supieran la sed de amor que tiene,

Por no ver lo ciego que está.
Si muere por dentro, que pasará,
De todos los sentimientos que Dios resaltó en mí,
Están siendo carcomidos por malos entes y
Pesares terrenales, nada es más horrible,
El de creer que te devorasen todo,
Y tus gemidos son inaudibles.
Mucho es el dolor que te atormenta,
Y que uno mismo lo alimenta.

Tres días parciales fueron, que en mis manos

Estuvo la semilla, así sabrás que eres tú.
La semilla que por largas semanas
Le preste a tus manos, para comenzar a idear.
Para cuando la semilla sea para ti.
Quise que le hicieras crecer debidamente,
Espere mucho para volver a verte, no fue así.
Como quisiera que en los cuartos de tu hogar
Visitaran las palabras escritas, que más aprecias.

En el atardecer veré crecer la semilla.

Esperando sus frutos ¿Qué cosas me enseñará?,
¿Que alegrías me dará? ¡Injusticia y crueldad!,
O amores de juventud y compañía celestial.

Que si el dolor me atrapa

En el engaño de cultivar en mi semilla,
Todo el mal y perdición.
¿Crecería el dolor y falta de amor?
¿Cosecharía desesperanza y no la esperanza viva?
¡Que aun sueña de día y duerme de noche!

Sueña que tú me saludas desde el pulpito.

Predicando al amor, el amor a Dios ¿Qué será?
Sueños que me dicen espérame y me voy.
A de ser mi subconsciente, he escuchado,
De tú boca, en sueños, que me amas.

¿Pero como? Si tú tienes la armonía de vivir acompañada,

O no armonizas de verdad la canción que te cantan.
La semilla es como un sello, es una frase sellada
En un papel que dice:
¿Me quieres y estas enamorado?
Si has de responder pronto, fuera total ilusión,
El de estar enamorado crece con el tiempo.
Y es solo entre dos, en uno solo y en pensamiento.

Aunque el árbol halla caído muerto, al suelo.

Aun queda viva la semilla.
Con agua y luz hace crecer toda vida,
La procreación es del hombre y soy un hombre.
El viento ablándese la tierra y el agua que le acompaña.
Vierte vida en cada semilla, el líquido besa mis labios.
Pero yo no sé besar. Ella, me beberá a mí.

Me ruborizo al pensar que un beso con amor,

Provocaría placer en labios inexpertos.
Yo no sé besar en tus labios,
Los pétalos de una flor.

Al final sabré como he de aprender,

El arte de amar, podré llegar a obtener valor
En cuanto más té frecuente, diariamente.
Hipérico de pureza, sabia, dulce.
¿Qué otro hombre logro ver de ti, lo que admiro hoy?

Si otros ojos se adelantaron en poner

Un interés en ganar tu amor,
Pues que sea el mejor que Dios escoja.
Nadie puede decir que le perteneces.
Solo por que puedan sentir,
El deseo de adueñarse, con todo el derecho
Que tú no has dado por enterado.


Ha de ser mutuo, ni él primero

Ni tu tampoco, sea un sentir de los dos.
Aunque no lo sepan, al final,
El hombre hará, que lo secreto salga a la luz.
Con sabiduría, se emplea el amor,
Total viceversa será difícil, por igual.

Me acompaña a mi diestra,

Mi encariñada niña que destella,
Luz propia, de su vida espiritual.
Pudiente la fuerza adquirida por el puntal.
Su soporte es y siempre será.

Es bella la flor, fiel de estrella,

La pequeña niña traviesa
Juguetea libremente, entre mis manos.
Quiero la eterna unión en vida
Esto para mí es un anhelo.
Querer darles a mis futuros frutos,
Una familia unida por siempre.
Por amor a Dios Padre.

Al final de mi historia he de encontrar

La semilla, la unión en vida,
Mis anhelos realizados.
Todo hallare a su tiempo determinado,
Pero pronto, muy pronto el final es bello.
¡Mi flor de estrella!  

Subtítulo
Fiel Estrella
El Final

Rosales alegres, ríen en su juventud, anhelan una bella estela vestida.

Una virgen, rodeada con flores de estrellas, así como La Venus.
Taciturna alma materna, en la esencia de un amor, llena de luz.
Húmeda, por un cielo muy azul, en la noche desnudada.

Esbocé, pues sus largos y negros cabellos al flotar, como orlas.

Suaves y delicados son, definiendo así, la hermosura de su piel.
¡Timidez que no me dejas acariciar los bustos de emblemas!
Haciendo de mí un cobarde en presencia de mí estrella.
Escondes en su totalidad mi valentía ¡pues no más!
Retoños dulces, en su plenitud con adoración, son sus labios.

Cada botón, no crecido, las rosas y su racimo, dicen; soy digno de ti.

Amanecen estas entre tus manos, blancas y pequeñas.
Sardónice es la estrella, regalo como roció en tu virgen
Tierra querida, que espera el tiempo de la vendimia.
Invades mi alma como el agua viva, en la eterna tierra prometida.
Lluvia copiosa, derramas a cantaros las virtudes de aquella estrella.
¡OH! Fiel será la compañera si, en su primera vez, encuentra el amor de él.

¡De un virgen corazón! ¿La encontraré?

Ella es de Dios, sé que en todo tiempo Él le cuida.
¡Le esperaré en la cima de la victoria!
¡Encariñada flor en donde estas! ¿Eternamente esperaré?
¡OH! ¿Tendré que conquistar la tierra virginal?
Nadie arrebatara mi promesa pues cumplida está.

¡Quiero estar contigo!

Es más fuerte el sentir que el callar.
Nunca volveré a mi pasado,
Nunca retorno, aunque persiga el anhelo.
Lo que quiero es el deseo de la mujer,
Y la mujer desea lo que quiere el hombre.

Cada día iniciado y finalizado,

Logras infundir alegrías a mi alma,
Recuperando toda fuerza interior,
Con solo sentir tu amor mi Dios.

La agonía de recordarte

A cada momento es: Pasiva.
Así he de contenerme en paz.

Permaneciendo en la

Esperanza y la fe,
Hasta el último amanecer.

Amor que mata el temor

Y siembras un llanto alegre,
Amor, tu me das libertad,
Por gracia de Dios, vivifícame y sálvame.
Quiero ser perfeccionado en el amor.
Nosotros amamos, porque él nos amó primero.

El arte de amar es quererte más,

Pensarte, soñarte, decir tu nombre a solas,
Y al hablarte, mirar a tus ojos sin miedo.

Otro arte de amar seria

Besar, no por placer o con placer
No es lo mismo, que con el derecho
Correspondido, esto espero con impaciencia.
Aprender a besar con amor.
No tengo el afán apresurado de encontrar
Quien llene el espacio en mi mocedad,
El de vivir acompañado por la soledad

¿Quién deberá estar a mi derecha?

¡Cuándo salga del templo!
¿Y quien debe estar a mi izquierda?
¡Cuándo este solo en el altar!
Un legítimo placer conyugal
Esto no es un afán carnal
Es mi anhelo espiritual
Nunca encontraría en ella un yugo desigual.

Que la primera y la última sea ella

Ninguna mas quiero conocer,
Pues quiero que sea mi estrella.
Quien de mis frutos y sean los retoños
De mi flor de estrella

En sus ojos hay tristeza, es el recuerdo de todo,

En aquel hombre, que encuentra el anhelo.
Que tiene aún los ojos melancólicos,
Es por que no aleja de su pasado,
El regreso de los recuerdos, le obligan olvidar,
Pero mira al frente, no se dejara caer, sin parar.

Vive al tiempo de un destino sellado,

Con la fuerza de este ser, antes de nacer
Ciego al creer escuchar mentiras.
¡Si mi flor de estrella existe!
Lo creeré de Dios, está es la verdad.
Por que proviene de Él.

Piensa en Dios y pensaras

En toda la verdad, las alegrías,
Las bendiciones, las virtudes, los dones,
El amor, el anhelo de vivir, de estar con Él.
Y mi flor de estrella tiene todo esto y más.
El amor que tú me das la retengo
Por que tú eres mi Dios eterno
Solo quiero estar hoy, contigo.
Hasta el amanecer de cada mañana.

Eres joven niña que acaricia

Aun la prematura juventud.
Quiero encontrarte en mi ilusión.
Poder ganarte con el corazón y en plenitud.
Pequeña niña, quiero seguirte,
Hallar el placer de aprender todo de ti.
Y todo esto ha de ser para
Un bien honroso y común.
Ven niña, aquí tengo la semilla
De una rosa blanca, digna de tu apariencia
De una flor fiel que nació dentro de
La estrella que nunca se apaga.

¿Cómo llegaré al centro de flor de estrella?

He de primero crecer, por que soy semilla fértil
En sentimientos puros y desconocidos.
Si me conocieras a profundidad, percibirías y
Agraciarías este corazón sensible y expresivo,
En su momento llegare primero a tu flor,
Que embellece la primavera.

Tú mi estrella fiel,

Tú mi fiel compañera.
Tú mi flor de la mañana
La miel que se derrama
Como las esperanzas y abundante fe.
Tú mi botón de rosa blanca,
Que se empalaga
Con la felicidad y la gracia.
¡Tú mi flor de estrella!
¡Tú mi eterna unión en vida! 

Verción X 

Subtítulo
La Reliquia (Ágata-Sardónice)

Reservado joven, guarda en sus manos la reliquia, sin malicia.

Obsequio que domina el anhelo de mi vida, la única estrella para mí,
Y tus racimos de rosas blancas que evocan ser digno de ti.

Créeme, quiero ser parte de tus amores secretos, a la luz de tus ojos.

Hallaré el tesoro guardado en el corazón de nuestro amigo Jesucristo.
Renovando el alma inquieta, en el día del llamado, al manantial.
Induciendo la perseverancia, para un bien común, en igual cornal.
Saeta, es el nombre del héroe que canta la fidelidad del Salvador.
Tonada al centro de mi espíritu tocado, quebrantado y purificado.
Indigno a los ojos de Él, pero contrito de corazón, pues soy seguidor de Cristo.
Amén por mí, déjame ser perfeccionado por amor, por que Él amó primero.
Nadie podrá llevarse cautivo la cautividad ¡pues quien más! Sí, solo Él.

Manos fuertes, mirada fija, semblante sereno, esperanza en sus ojos.

Obrando para bien y justamente, sin provocar para mal, sin envidias.
Razonando y analizando la situación a mí alrededor, con discernimientos.
Amando al amigo que me aceptó en su amistad, al prójimo, a mi familia.
Lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora, todo tiene su tiempo.
Es mi anhelo lo que quiero, la vida eterna en la tierra prometida.
Sembrando en todo tiempo, el amor a Cristo y las virtudes de mí estrella.

¿Galante y gallardo, yo? ¡Que envidia sobre mi propia modestia!

Alardear sobre mis virtudes y talentos es tener aptitud, pero siempre
Reservando todo de mí, por culpa de la timidez, que más puedo hacer.
Con pasión, imaginación e inspiración plasmo en la letra, mi don, dado por Dios.
Infundiendo alegrías para todos y aquellos amigos, como en mis propios dichos.
Amigos, yo soy un artista, un maestro que invoca más talento, con conocimiento.

Nuestro Dios-Padre me ha dicho:

Todo lo que tienes está en tus manos.
Aunque no lo veas, no lo dejes perder,
No lo dejes atrás y jamás lo destruyas,
Tu talento es bendición para tu vida.
Que mi ser te sea primordial.
Mantente dispuesto en todo momento.
Preparado al instante para luchar, sin afanar el alma.
Planea por anticipado, que tu libre albedrío
Sea mas libre, sigue mi palabra y guárdala.
Se libre físicamente y espiritualmente.
Porque desde adentro hacia afuera
Es el producto de un cambio total.

Además siento decir esto:

Mi agonía ¿Cuándo terminará?
No terminará, si aun no te veo, es que te deseo.
Prefiero vivir con mi Dios hasta él último
Momento de mi existencia en esta tierra.
No alejarme, nunca apartarme de aquella
Presencia que todo me lo dio.
Que todo sea como Dios quiera,
Como debe de ser, Él sabe,
Él siente qué anhelamos.

Dejaré que Él diga, me dé por aviso,

Cuando permitiré su entrada,
Con la esencia de su amor soñada.
Si, permíteme también saber con tu permiso,
Cuando y como llegaré a ella,
Que es mi encariñada flor de estrella.

Alcanzaré pronto su corazón fluyente,

En abundancia, ¡Dadivas de amor profundo!
Los dos con la felicidad bienaventurada.
Que más puedo anhelar y pedir,
Dios sé que estas mas dispuesto
En exaltar mi ser, que en pedirte bendición.
Aunque escuche el rotundo ¡NO!
Para mí será un ¡Sí! A ocultas
Por que de verdad soy correspondido.
Y digo ¡Al fin! Así me expresaré.
Es mi fe que me dice lo que será,
En mi porvenir, nunca creí
Que en mis pensamientos,
Estuvieras siempre presente
Hasta de madrugada, sí despierto.

Pienso en Dios y en mi flor de estrella añorada.

Que acaricia con ternura el rubor de mi mejilla.
Quiero verte presente, aquí conmigo de blanco vestida.
No tengo a donde ir, al centro del corazón no hay salida.
La felicidad es realmente para tener compañía,
Y una compañera es para compartirle todo mi ser
Y le apoyaré en todo lo de más.

El dolor y el sufrimiento existen

Para alejarte de los placeres que carcomen
La vida santa que te envician como esclavo.
Dios quita también lo que da y te ofrece,
Oportunidad para escoger, el de dar gracias a Él.

Meditando en Él, no ser egoísta, pidiendo por otros

Que te necesitan Dios, humanamente solo estoy,
Sintiéndome solo en mi mente pienso y medito;
Las mujeres que piensan en Dios,
Como un consolador, hacen bien,
A pesar de no tener al hombre indicado para tal fin.

¿Cuándo un hombre necesita ser consolado?

¿A quién acudirá? El hombre sentirá ser como
Un hijo amado, cuando busque amor de mujer.
También el hombre al hacer esto, hará bien para él.

Y sigo diciéndome que:

Ahí algo en mi corazón que está naciendo,
No puedo mas el de contenerlo.
Pues quiero que siga creciendo,
Todo anhelo no muere aun cumplido.
¿Qué más puedo hacer?
¿Acaso retener lo que merezco?
Si mi corazón anhela lo soñado,
Llegara pronto el día esperanzado.
Aquella promesa está pronta a cumplirse.
Me dispongo en la espera y esperar
Pero gota a gota, sembrar y sembrar,
Todo fruto que luego he de cultivar.
Mi anhelo está en Dios y también lo tengo yo.
Él me lo quitará o cuando sé lo de, Él lo guardará. 

Subtítulo
La Verdad Eterna.

Reboza una sincera sonrisa en la comisura de tus labios finos y

Un pequeño beso escondido veo, el que te di, se encuentra ahí.
Tímidamente miras a otro lado, cada vez, al pasar frente a mí,
Haces que se ruborice todo mi ser, cuando sabes que cerca estoy.

¿Esconderás un secreto que merezco saber? ¡Quiero escucharlo y entender!

Sí, eres también mi secreto, escondido en el tesoro de mi corazón.
Te tomaría de la mano y en cualquier momento te robaría un beso.
Hermoso ha de ser, sintiendo eso en labios inexpertos, esas cosquillas, esas caricias.
Empezaría a darte uno por uno, si es que me atrevo, si es que te dejas.
Rozados son, gruesos, puros y finos, como retoños dulces de una flor.

Cada uno de tus pétalos baña a gotas el origen de la esencia,

Alma turbia, pues es la mía, anhela el encuentro percibido en fantasías.
Sigues siendo niña inquieta, princesa levita, a caballo ibas presurosa y viva.
Te conquiste en mis sueños mas tus cabellos negros bruñían al viento,
Imitando el vuelo de los pámpanos y corolas, al soplo del aura eran
Llevados en la perpetua soledad de mis valentías y gallardías.
Oirás de mi boca salir mensajes esperanzados, espero no sean apresurados.

De tus ojos que son prósperos en alegrías, eternamente tiernos al delirio.

Encariñada estrella, sé bien que pequeña, eres, sobresaliente afín, eres y floreces
Las madrugadas que me avivan al anhelo. ¡Mi flor de estrella! ¡Perseveraré! Lo sé.
Enternecida flor de estrella, fiel eres a la tierra que preparé, ahí por siempre esperaré.
¡OH! Fiel compañera, nuestros encuentros han de ser como en la primera vez.
No desentrañes mis propósitos a mal, es que quiero compartir mi felicidad.

Esto quiero decirte algún día.

Dicho por mi boca y por escrito.
A mi primer amor correspondido,
Que inquieto estoy al querer demostrar
Todo lo que tengo que dar para amarte aun más.

Si me he de quedar solo que sea contigo.

Pero si tengo que vivir contigo, dame el espacio
De estar solo, como quisiera no depender del amor.
Siendo un solitario seria infeliz.
Siendo tu jayán seré un solitario feliz.
¡Solo, feliz! ¡Jayán, infeliz!

Si logras comprender esto,

Logras querer lo que soy.
He logrado vivir conforme a mi imaginación,
He ilusiones, solo por que me son casi reales
Y más aceptables, casi sobrenaturales,
Fueron sueños, hechos nada en la realidad,
Que solo yo conozco, que solo yo veo.

De verdad quiero decirte que...

Eres mi primera vez en todo aun más allá,
De lo que he fantaseado, en querer demostrar
Que puedo enseñar mi verdadera personalidad.
Usted niña es mi primer amor a quien quiero
Con amor de Cristo-Jesús, me gustas y me gusta
Decirlo y repetirlo ¡Te quiero!

Hoy me es especial por que

Por fin te he dicho ¡Te quiero!
Si ahora tienes dudas y preguntas espero
Para responderte con paciencia y honestidad.
Le digo a Dios cada noche al recordarte,
Siempre pasivo, auque sienta la agonía
De querer encontrar a esas horas de la noche.

Clamo a Dios diciendo:

Cuídala Padre-Amado,
Extiendo tu diestra,
Y con tu cálida mano derecha,
Toca su fría blanca mejilla,
Y dile de parte mía,
Muy de cerca a su oído,
¡Que le amas!

Padre a ti te pido, que no se repita,

El mismo error, ocasionando el dolor.
Siempre quise enamorarme, una sola vez
Más amor ahí en el corazón.
Más si es solitario.
¡Encontraré quien me quiera!
Me callaré y nada diré,
No lo preguntaré nunca jamás.
Porque sé, quien es mi flor de estrella.
Que jamás me abandonará.

Tengo un sueño, que no quiero olvidar,

Tengo un verdadero amor,
Que no quiero rechazar.
Además de eso, anhelo vivir
En mí encariñada flor.

No estés callada ante esto, que te presento.

Pues es para ti, porque lo quiero compartir.
No te mantengas en silencio,
Espero escuchar tus secretos.
Al presenciar mi anhelo de cerca
Me pongo sollozo y lloro.
Es por eso que no me atrevo aproximar,
Tan rápido, tan pronto.

Dicen que las palabras

Se las lleva el viento.
Eso no es cierto,
Las palabras se fosilizan,
Entre las rocas a causa
Del propio aliento, mi eterna vida.

Te diré que la vida

Seguirá su curso.
Esto si es cierto,
Y puedo morir,
Dejando de existir.
Jamás será por ti,
Mi final decaimiento.

Vale la pena decir

Que estas palabras
De mi flor de estrella,
Viven hoy como inmortales,
Se que jamás acariciaran
Las heridas fatales,
Que cicatrizaron en este corazón.
Que encontró la consolación y el perdón.

 Subtítulo
Cuando estés a mi lado.

Respirando el último aliento, sudoroso me despierto,

Tiemblo en mi cama y veo, que no estas a mi lado.

Una amplia noche y la oscuridad, no es quién me deja verte,

Pues es verdad, que no estas aquí a mi lado.

Tu almohada mojada por el llanto nocturno,

Al no escuchar tu voz y tus palabras a tiempo,
Y recuerdo, que quiero estar a tu lado.

Hallaré el momento oportuno y decirte un te quiero.

Escucharé el sentir reciproco, para cuando estés a mi lado.

Empezaré, a recopilar pedazos de lágrimas,

Que he dejado entre sabanas y mangas,
Dejaré la tristeza a un lado.

Suspenderé el mal pensamiento que me hace sentir,

Humanamente solo y triste, se que pronto te veré a mi lado.

Te tomaré de tu mano en el día esperanzado.

Cuando te espere en la cima del altar,
Junto a mí estarás, a mi lado.

Haremos esto en los días que, unidos vivamos;

Por donde quieras caminar libre, de las manos tomadas,
Por siempre los dos caminaremos, de lado a lado.

Espero por verte, estar un momento a solas,

Querer decirte, un pequeño te quiero y muchas cosas,
Quiero estar infinitamente a tu lado.

Reirás disfrutando la juventud, llena de virtud,

Y nuestros frutos en abundancia con vida y salud.

Cuando estés a mi lado, estarás segura, no te alejaras de mi lado.

Al protegerte de cualquier hombre, zutano o mengano, descarado.

Amanecerás a mi lado, sin frió, jamás incomoda, pero sí apasionada,

En mi pecho y en mi hombro, podrás recostar tu rostro de lado.
Suavemente nuestra piel se tocará, con todo el derecho reservado,
Me susurraras al oído: tu corazón palpita fuerte y rápido,
Y tus manos las siento recorrer, explorando y congelada.

Te atraparé con mis manos y tocaré tu espalda y tú bajo vientre,

Fantaseo en la realidad, besarte cada uno de tus labios perfumados.
Inmenso es el amor que retengo en la cajita de bondad,
Tú tienes la llave guardada, en oraciones que siempre son escuchadas.

Llave de fe, que ya abrió las puertas de este remendón corazón,

Difícil es de penetrar en este duro caparazón.

Oirá Dios, en las madrugadas y amaneceres,

Tus peticiones, con acción de gracias.

De seguro que sí escuchará tus oraciones y tus ruegos.

Por que Él desde el principio te cuida estando a tu lado.

En las cuatro esquinas de tu habitación, cuatro ángeles

Habitaran alrededor, ellos son buenaventura, felicidad,
Fe y amor, los pedí para ti, mi flor.

Le clamo a Dios que te proteja y que mantenga

Tu hogar unido como una verdadera familia querida.

El cielo azul profesará que la flor de estrella tendrá,

Lluvia abundante, en la tierra fértil, que soy yo, sin saturarte,
Para no ahogarte, me sostengo desde tus raíces y te retengo,
Desde tu tallo, el agua viva te mantiene, radiante.
Y tus hojas alimentadas por el manantial del cielo halado.

Oníricos sueños, al dormitar con quebrantos,

Me despiertan anhelando, aún mas de tu encanto,
Té percibo tan cerca y estás tan lejos.

Nublado el cielo, a la vista de día,

La estrella que espero en la noche dormida,
La localizo al ver el brillo de una flor de estrella,
Como el brillo de un hado. 

 

Subtítulo
La última filosofía.

Mi flor de estrella, dime con tú filosofía.

¿Amarías a cualquiera? ¿Amarías de verdad?
¿Revelarías tu sincera virtud, el amor, con honestidad?
Irisar en tus profundos ojos, sería una hermosa travesía.
Aclárame los diluvios de tu alma inquieta, así como tú destellas.

Gemas y rubíes se adornan y calzan tus pies,

Índigos arcángeles en tus cabellos cuelgan en vaivén.
Las lunas de plata, se bañan en tu piel, cuan hermosas son.
Mi estrella sedienta de amor, bella con su corona, pétalos de girasol.
¿Amarías al colibrí color veridian y de plumas níveas?

Sol y mar, en tus cabellos.

Ocaso rojo diezmado, en tus ojos.
Flor de estrella naciente, de tu vientre.
Irisar en tus ojos, hermosa travesía.
Alma inquieta, de tus diluvios destellas.

Serena, abrazas las sedas con tus manos.

Amando y esperando al colibrí color veridian.
Níveas las alas, las que aman, a mi flor de estrella.
Tiñen los pétalos de flor magenta, con su verde amor.
Irisar y de señorear en la fantasía de mi última travesía.
Manantiales dentro de los valles, dueños son ave y flor.


Si la última vez te quise,

En el infinito te amaré.
Mi flor de estrella en su última filosofía.
Irisar es colorear en los ojos la fantasía y de la
Estrella...

 

Por muchos años he sido un joven soñador, romántico, he iluso.
Siempre inocente en mi forma de pensar, me creo todo lo que me digan sin cuestionar.
Y aunque no logro quitarme esa personalidad, mas que mental, es del alma, se que he podido avanzar y con esa parte de mi nació una poesía que me ha venido acompañando por todo este tiempo de soledad, es la viva ilusión de admirar a personas que influyen en mis sentimientos de niño y de hombre, esta poesía se llama ¡Mi flor de estrella! Hoy he escrito esta mañana la versión número 14 que desde el 5 de agosto de 1997 nació como una forma de despejarme, para no deprimirme y alcanzar esa estrella que he dejado en su cielo azul y ella evoluciona en mil formas desconocidas.
Aquí esta mí querida obra maestra, así le llamo por que fue mi primera poesía que aun no termino.
Y como digo yo: CUANDO UN POETA DICE FIN, ES PARA SIEMPRE CONTINUAR.


¡Mi flor de estrella! 14

Amada flor de estrella.

Amada flor de estrella, ansío tu néctar de pasión.

Báñame en tus recuerdos ávidos, cultiva una semilla,
Bautizada en aguas bautismales, antes que el sol aurilla,
Y el atardecer se invoque en las sombras sin visión.

Ámame, soy tu colibrí, sediento de tu savia de la vid.

Busco en ti, que mi alma dolorosa se cure, al delirio.
Busca en mí, pedazos de gotas, pues mi lágrima ha caído.
Yo no poseo un amor, para apoyarme y protegerle, uno en ti.

Mares de flores durmientes, amanecen en mis manantiales.

Ellas como elixires, dilatan la vida de este colibrí color veridian.
Laurear tu cetro, coronar tus aposentos, al asentar mi huella en ti.
Airén es el fruto, uvas blancas, en nuestros viñedos vivientes.
Néctar que suples de tus esencias, nácar rosado en tus ojos lirios.
Irisar sobre tus ojos es una aventura interminable, es la viva fantasía.
Enhebrar aquel ensueño como anhelo revivido, amada providencia. 

 ¡Mi flor de estrella! XV
Amada, has vuelto a nacer.

Amada, has vuelto a nacer en retoños, se que has vuelto a vivir.

Manan tus semillas internamente, por la fisura, en la solitaria verde roca.
Avanzando y flagelando las simientes, con tus pétalos cálidos en mi boca.
Nadan empujando salvajemente, sin misericordia raíces hibridas al reñir.
Dominando y tallando el corazón petrificado, cálidamente por tus besos.
Amada, rasgas mil cicatrices secas, revelando la sangre en vivos rojos.

 ________

Titulo:
‎Mi Flor de Estrella.
‎Subtitulo.
‎Capitulo 21:
‎Mi Filosofía al emanar.
‎•Suenan campanadas de ceramicas hechos vida, cuando susurras entre cuerdas.
‎•Ofrendas y manantiales, tus manos vuelan en filas celtas.
‎•Filosofía eterna, nacen en tu voz interior, ocasos y verdes sombras.
‎•Irizar en tus pétalos, es un viaje a la fantasía de "Nunca Jamás".
‎•Admirar y escuchar "Sobre ti", tu mejor canción, mi serotonina.
‎•Longevos serán tus poemas, sueños lucidos y anhelos perdidos.
‎•Olvidaras secretos de amores no correspondidos.
‎•Volverás a buscar colores que tiñan tus ondulados cabellos.
‎•Amarás y amarás, ensanchando tu alma, tu emanar.
‎•Glorioso colibrí, libre vuela, sin alas, ni dolor para alimentar.
_____________________

‎Poema: Mi Flor de Estrella Fugaz
‎Dóttir Blóm Huerful: Hija Flor Fugaz
‎Muéstrame tus talentos.
‎Agudizados en tus manos.
‎Rocío de palabras saturadas.
‎Inmaculada sea tu voz en ramos.
‎Acordes llevas y lienzos al cuello.
‎Soñamos con encontrar una fugaz flor marchita.
‎Oníricos tesoros jamás vistos en la realidad.
‎Felices falacias incrustadas en las sienes, sin nidos.
‎Irizando aventuras por los bosques de "Nunca Jamás".
‎Amores paternos que se olvidan y nunca nacidos.
‎Corre como el viento sin miedo.
‎Arrastra galopando en tu pecho.
‎Bienaventuranzas y amores eternos.
‎Aplaca el dolor naciente invisible.
‎Llegaras a tus caballos triunfante.
‎Emprenderás con tu Lovag viviente.
‎Rozaran las orillas de mar donde lloraste.
‎Oirás llegar el barco que tanto anhelabas marinero.
‎Bonanzas veo florar en tu castillo.
‎Esconde tus llaves por esta vez.
‎Recorres tu cuerpo muy dentro de ti.
‎Nunca olvides apaciguar el incendio sin cenizas.
‎Ante tus dedos rozaras el ser ideal.
‎Llamaras a viva voz aquel que siempre te perteneció.


___________

Poema:

‎Mi última flor de estrella 
‎Ya el colibrí de origami se desplegó húmedo.
‎A sus alas sin plumas se fundieron entre espinas.
‎Titanes en mi párpados reclamaron las semillas de mis poemas.
‎Siluetas divagando en las betas del sardonyx.
‎Un vórtice me despidió al olvido de sus pétalos fantasmales.
‎Me ha sepultado el último grito dentro de un hueco de alimañas
‎Irizar al triangular entre tus ojos y labios fueron fantasías fatales.
‎Decembrinas fiestas decenmaraña sus arbustos cabellos.
‎Este epílogo mató mi promesa, encontrar esa flor de estrella fugaz.
‎Los alacranes rondan en mi pecho caliente, dualidad de anhelos perdidos.
‎Enlazar mis brazos contra el viento convertido en nada.
‎Opalos en oráculos, jugaron a ser profetas cuando solo eran sombras.
‎Nieves alas de colibrí en un solaris, yerto y cubierto de orquídeas marchitas.

Poemario - "Ojos verdes amados"

Poesía
El búho.

En la sombra del bosque,
Donde las arboledas taladas.
Y las tierras áridas, cuajadas.
El búho aun se esconde.

-En el bosque-

El talador cortó, el único cobijo,
Las sólidas y hábiles secoyas.
El talador mató el hogar,
Del ave nocturnal.

-El búho-

En un vergel impedido de rosas,
Con sus gratos olores fuera del umbral,
Reposa dormido, en el árbol fantasmal.
El búho cohibido está entre las ramas.



Poesía
Soy una isla.

Soy una isla.
Soy una isla en el mar.
Como una isla en la soledad.
Añorando en vida, la compañía.

Soy una isla, quizás.
Soy una isla emblemática.
Soy una isla de verde anhelo.
Soy un hombre tosco capaz
De adquirir virtudes y felicidad.
Se que tengo raíces y profundidad.

Soy una isla,
De Verde Esperanza.
Soy una isla pensante,
Soy una isla viviente.
Soy una isla veraz.

Soy una isla que persigue,
Sus sueños locos,
Con la fuerza y
La luz de su interior.
Que me a dado, solo Dios.



Poesía
Espero, que me esperes.

Creo que, a veces, el tiempo se detiene.
En la madrugada de mis ojos sedientos.
Por tu eclipse total, en desiertos adeptos.
Es que espero, que me esperes.

No me busques si demoro, se paciente.
Si contesto a tiempo tu llamar, siendo fiel
Por mi presencia, al calor de tu piel,
Fundida, por nuestra sequía, se impaciente.

Es que no quiero demorar el encuentro,
Añorando en mi fantasía, casi perdida.
Por favor, deja que llegue, el mejor momento.

Deja el temor y el dolor,
En los eternos olvidos.
Véngate y perdónate, por mi esperar.
Baña tus ojos con copas de vino,
De latidos míos y viva añoranza.

Desenreda tus cabellos negros.
Déjalos flotar al compás,
De tu par de corolas rosas
Te quiero ver florecer y danzar.
Afiérrate al amor y a la esperanza.
En los buenos recuerdos de nuestro caminar.
Perfecciónate en las virtudes, tu mi estrella.
Tu mi flor eterna, la bella sinfonía materna.

Las aguas que te seducen, desde tu interior.
Los oleajes y diluvios de sentimientos.
No son pasajeros, no son diferentes a los míos.
Son de una sola rítmica canción superior.

Desengaña las frases que escuchas.
Las que te dicen que jamás me veras.
Realmente guardas muy cerca de tu mente,
Un hondo pesar, que he de quitar.
Por mi tu esperas mi llegar.
Por mi estas pendiente de mi esperar.

Creo que, a veces, el tiempo ya no se detiene.
Es que espero ahora, que el sol se oculte,
En el despertar de tus ojos alegres.
Y de nuestros encuentros,
En cada noche a solas,
Y con románticas velas.



Poesía
El puente en la montaña.

Solares de álamo pueden verte
Saliendo de su calido escondrijo.
Esbozó la hermosura y él se dijo;
Querer y amar es creciente.

-Sigue diciéndose-

Ella se enciende por la bondad.
De un corazón hastío, por su amor.
Que me perteneció, en mi interior.
Antes de saber la cruel verdad.

-Está pensando en ella-

Seguiré viviendo el recuerdo.
De haberte conocido Pequeña, bella Montaña.
Complacido estaré, después de cada mañana.
Compartías tu querer viviendo.

-Fantasea despierto-

Pronto dejare de esconderme
Bajo el puente de mis sueños
Que encontré en la montaña
De mis galos pensamientos
Acariciaré mi solar fantasía
Deseando con reales anhelos
Y teniendo fe sin perderme.



Poesía
El puente

Que niña tan bonita,
Cuando la vea partir,
Sabré que dejo ser mía.

Volviendo a verla,
Sin saber de ella.
Después del tiempo
Caminado y olvidado
En el pasado.

Con un abrazo y un beso,
Mimetizado en mis sueños,
Saludo y sollozo tiemblo.

Vuelvo a escuchar un te amo,
Y entre abrazos apretados,
Diviso con la frente en alto.
Esbozan mis ojos el horizonte,
Con el alma suspirando vida.
Atento de encontrar el puente.

El Puente II

Si corres tras de mi,
Y yo bajo el puente,
No grites, por favor,
Ya se quien eres.

Suspírame un te amo,
Llámame tú mi amor.
Escríbeme en tu corazón.
Relátame en tus ensueños.

Ahora te pido, estrella mía,
No me rechaces los besos,
Pues me serían y dolerían,
Dentro de mí como punzón.

Si corro tras de ti,
Y tú, bajo mi puente,
Mira hacia arriba niña.
Tal vez te este buscando,
En los velos de cielo,
En nuestro paraíso eterno.

Te suspiro de alma.
Te llamo sin alivio.
Te escribo en mis ojos.
Yo te relataré siempre,
Un divino sueño mío.
De colores alegres y vivos.

Tus besos fugases son suaves,
Que guardo en los lirios.
Son labios húmedos y finos.
Rebozando en las noches azules.

El puente III

Caminando sin rumbo viví.
Anhelando en fantasías,
Dejadas en las lejanías.
Sediento de amor por ti.

Desconociendo tu existencia.
Yo permanecía en la profecía
De mis sueños hechos tamos,
Hechos nada en el desierto.

Alejándome al destierro y
Morir humanamente solo.
No seria justo para los dos.
Por mi sentencia condenada
En el eterno olvido,
En la seca mirada,
De un amor no dejado.

Recapacite tarde al recorrer acompañado,
De mi nena panda durmiendo en la flor.
Viaje en noches frías al arco intransitable.
Y descendimos de tu morada sin darme
A la razón que seguíamos al pie de la letra
La secuencia de mi sueño interpretable.

El arco, el puente, no has gritado un
Te amo un te quiero y yo molesto.
En la realidad me sosiego.



Poesía
De lágrimas cristalinas.

Los suspiros penetran sin consuelos,
En las almas se mecen inquietas,
Por los sedientos arroyuelos.
Ya se escuchan sus maullidos.
Llenos y sollozos de anarquías.

Aparece la lluvia aparente en lágrimas.
Gotas cristalinas que alivia la tierra,
Y que vida reclaman en las entrañas.

Se aumentan y siguen los suspiros.
Desterrados por ser difusos y profundos.
Que dulces serán en su amarga abundancia.
Donde caerán las serenas chispas sin prudencia.

Son de lágrimas cristalinas,
Las que tapizan rostros de horizontes.
Aparecen poco a poco los colores vibrantes.
Mas allá dentro esta, un iris punzante.

Semillas de negro mate.
Miran calidos y caen cristales.
Se besaban gota y mejilla.
De la niña Colombina.
Se escabullo por el camino
Sigiloso el cuarzo albino.

Y se entierra en la comisura
De los labios carnosos y finos.

La blanca doncella de porcelana
Ahora se anida en su cuna
Llena de corolas y miel rubí.
Centellas de hadas se posan
En el pómulo de Serafín.
Son sus lágrimas templadas,
Son de lágrimas cristalinas.



Poesía
Deseas ser mía.

Deseas ser mía hoy.
Deseas amanecer en mí,
Pero aun no puedes,
Te faltara desconocerme.

Si lograras alcanzarme.
Alcanzarme en la victoria,
Escondida en mi faz.
Habrás ganado de un solo solaz.

Deseas que nuestro amor
Sea recíproco, donde yo
Te apoye para protegerte
Donde tú me apoyas,
Para lograr sostenerme.

Deseas venir a mí y abordarme.
Deslízate suavemente en mis sueños,
A mis anhelos conócelos.
Y con tus manos escudriña,
En los más ocultos,
A los más escondidos,
En los pasivos diluvios,
Aquellos sentimientos,
Desconocidos y enigmáticos.

Yo no tengo un mundo,
Sé que pronto lo tendré,
Serás tú mi mundo,
Serás tú mi ser.

Deseas ser mía, pues
No te arrodilles a mis pies.
Absórbeme, róbame y guárdame,
Amándome dentro de tu querer.



Poesía
Ritornelo apasionado

Serena la noche.
Con vino y velas.
Serena la noche.
Reluce una estrella.
Serena mi amada.
Es mi flor eterna.
Serena mi amada.
Es mi flor de estrella.

Inquiero repuestas del cielo.
Del fruto de la vid al mosto.
Capturo la estrella fugitiva.
Del mosto tinto al olfato.
Cálida en mis manos, fuego frío.
La sardonia rosa perdida.¬
Del agudo olfato, al vivo gusto.

Adelfas blancas y negras unidas en sus derroches
El vino gustoso de miel salina.
Madre perla, lagrima cristalina.
Guardas guerreros, fieles a las mil y una noches.

De una vida saturada en muerte.
Gloria celestial en las tierras pobres.
Aureolas y ángelus concedidos en bendiciones
Reliquias escondidas en cofres.
Un génesis y éxodo del hado verde.
Alas de Elohim sus plumas son espadas de virtudes.



Poesía
Pequeña Montaña I
(Para Brenda Tsen-Sun Domoto)

Del blanco Oriente,
Ella de muy lejos viene.
De lejos se mueve.
Un Sol rojo rugiente.

Pequeña, con su grande fe que tiene.
De su amistad, tan fuerte como una montaña.
Sobre todo tesoro escondido, su corazón guarda.
Y con su propio amor, ella prevalece.

¡Pequeña montaña! ¡Pequeña montaña!
Es tu nombre bañada en agua, bautizada.
¡Que hermosa eres! ¡Que hermosa eres!
Vives y naciste, feliz en el Sur de Taiwán,
Y te conocí en mi caluroso país, Panamá.


Pequeña Montaña II
(Para Brenda Tsen-Sun Domoto)

Serena esta la noche.
Y las luces de estelas
Ceden su tiempo solaz
Derramando en rolde
Por las frentes su rocío.

Creciente amor, no pasajero, de los olivos.
Olor penetrante que disipo el amargo sentimiento.
Me duelen los ojos al llorar por el recuerdo.
Radiante diadema que viajo lejos.

Dios retórname el lucero que perdí en la penumbra.
Pequeña Montaña resucitarás mi fantasía helada.
Niña pelinegra, tu alazán esta triste en la ensenada.
Soledad no me acaricies hasta que la muerte me descubra.

En mi pensaras por milenios
Al no vernos, eso que importa.
Al menos vives en este mundo.
Se que volverás, se que lejos estas.
Y aunque no pueda verte,
Un lema te dejare como estandarte.
Por hermandad, unidas nuestras almas.




Poesía
Tú entras, caminando lento, a mi corazón.

Roces en la piel, roció en labios risueños.
La suavidad del viento seduce la primavera,
Para dormitar en tiernos sueños.
Las tempestades y diluvios del invierno
Se mesen como si fuesen dulces anhelos.
El sol y el fuerte muro de nubes
Desertaron al fin el liderazgo del firmamento.

En cambio, sigo caminando
Por el sentido, oculto en alguna parte de mí ser.
Caminando en valles, con horizontes
Llenos de luz y esperanza.

Y mientras estas lejos recorres
Los mismos encuentros y rincones
Dejados al descubierto por manos haladas.
Un espejismo te guía, son huellas, son pisadas.
En la arena, un cúmulo de alegrías, en la vida.
En la semilla, providencia y más dicha.
Tú entras, caminando lento, a mi corazón.

Y no logro sentirlo y no logro recordarlo.
Es momentáneo y es difícil de apreciarlo.

Tal vez, si al final del tiempo llegues
A encontrar la línea delgada de mi vida
Iluminando con luces el pasillo y mi habitación.
No cerrare aquella entrada.
Veras el graffiti dibujado
En la puerta de mi corazón.

Tú entras, caminando despacio, a los latidos.
Tú entras, caminando lento, al corazón.



Poesía
Versos Dramáticos

Meditando...
Meditando, observando el mundo interior
De palabras que me dejan en la soledad
Y acompañado de ella me siento
Igualmente solo, aunque no quiera.

Desesperado por encontrar la salida
En el despertar del coma de vivir.
La muerte me rechaza
Y no me descubre al verme
Y si pregunto por ella
Me dicen que se fue
De viaje al infierno.

El día en que me enamore
De la más bella mujer
Mire a sus ojos y murió
El olvido de todo atardecer
No quiero volver a ver
Esos ojos negros de mujer
Para no volverme a enloquecer
Por una de esas o más bien
De una perdida, ilusión.

Y fue igual como mi amiga la muerte
Se fue de viaje al infierno, pero sin retorno.
No me despedí de aquella mujer, por miedo.
Para que no regresara,
Con maldiciones y su averno.
Camine kilómetros para desintoxicarme,
De los baladros del ser
Dominante que me engendro.
Y como mi padre dice:
Te has graduado de vago,
Y no haces nada para ganártelo.
Pero vales mucho más.
Con esto me pregunto si…
¿Como un muerto en vida?

No quiero ver la hora de muerte de mi sueño.
Y no quiero olas de parcas atacando mis delirios.
Más no quiero sucumbir tendido en la tierra negra,
Frió y lleno de muertas ilusiones.
Y jamás ser enterrado de cabeza,
Con mi putrefacta carne seca de espejismos
Y anhelos perdidos, sepultados y revividos.

Otra historia seria si les cuento:
En el camino encontré un río,
En el río, unas rocas sonrientes
En sus sonrisas el resplandor
De un sueño fantasioso que no tiene fin.
Y en la fantasía sin final
Me encontré conmigo abrazándome
Y al momento del acto
De esa expresión,
Corría y me escondía.

Seguí recitando en torno
Al confín del universo
Y no levitaba en las sombras.
Más bien, las utilizaba como escalinatas
Para subir al infinito del mundo exterior.

Cúbicos espacios, las puertas paralelas,
El sitio árido con pantanales divididos.
Y es ahí donde residía aglomerado
En ritornelos apasionados.
Escondido, sentado y pensando.
Nunca vivió solo, fue amado por ella.
Retorno del olvido al sentido.
Encontró la salida de la entrada.
Y no la cruzo, más bien me quedo
Y medito, en versos dramáticos.




Poesía
El alma tiene mil secretos

Nació un menguado recuerdo ahogado.
Ella seduce aquélla voz lanzado,
En lagunas flotantes de lágrimas, vacíos.
Desfilan pequeños pies, descalzos a mares.
De niños en sus calles, son sus hogares.
Padeciendo hambre por eternos fríos.

Muere un temeroso olvido rasgado.
Escurriéndose lento en la acera.
Como gotas de sangre en pasos falsos.
Coagulan en las encías un odio de ayeres.
Es cera caliente en tus dedos limpios.
Fusionándose alrededor de los míos.

Resucita un eterno suspiro vago, sin vela.
Que la noche, en llamas, canta a capela.
El alma tiene mil secretos, secretos en vano.
En aquel poeta que duerme, sentado,
Pintado de verde y de azules anhelos,
Que ora sin invocar, en sus dulces sueños.

Vive el espíritu en un eterno cielo atrapado.
En mil secretos de justificadas almas y mártires.
Revelo profecías en rocas y en rajados velos.
Ansía copas y trompetas, sellos en amaneceres.
Aquel poeta mayor, prometió volver, de sus albores.
Implantó en su orbe, estas tierras y estos cielos.




Poesía
El caminante en el cielo azul.

Senderos en los hados, clavan maderos.
Caminos, rotondas, caminos redondos en los cielos.
Relatos y mil corazones, relatos y mil velos.
Mis memorias sí marchan con panderos.

Un caminante en el cielo azul,
Dispuesto a encontrar el camino con empeño.
Una vez el amor caminó con él, en lívidos sueños.

El subió al cielo, sin avión, sin elevador.
Busca su favorito eterno sendero, sin alas.
Epitafios relatan a vivas voces que me amas.
Los maderos son el eco, diluvios del rojo reloj.

Aislarse en una isla para encontrar la soledad,
Será lo único que comerá tu alma quebrantada.
Toma la mano del caminante y a la fantasía te llevara.

¡OH! El caminante levitando en el cúbico espacio.
Esta es tu vida, equivalente a un minuto de las historias.
¿Qué harás con ella? ¿En un lapso de tiempo qué harías?
Mundos que son inhabitables y la tierra agoniza despacio.

El caminante en el cielo azul,
Duerme su hora, fantasea la realidad.
Descubre la esfera rosada perdida,
Y pisando aquellas cenizas que son blancas,
Deja unas huellas amarillas.

Solsticio de media noche, estrellas del claro cielo.
Embelesan la ignición a través de los pies
De un caminante dejado atrás, por el clamor
De un pueblo sellado por la eternidad.
Manecillas largas del rojo reloj, erigen un camino.



Poesía
Rosa niña de cabello negro.

Rosa fina, rosa amiga,
donde te escondes de madrugada.
Cuando la mañana empieza a delirar.
Tu hipérico membrillo se ha esparcido,
Cobijado en los crepúsculos,
de una rosa de cabellos finos.

Naturaleza mimetizada en el rostro
Divino de Dios, canon de silvestres lirios.
Oraciones fervientes por semillas de girasol.
Los arcos se estremecieron
al crecer las enredaderas.
La historia de un rey viejo
Que se fastidio de su corona
Y el conocido pescador
Que su red rompió.

La rosa niña de cabello negro,
usurpo sin descuido los objetos dejados
y arreglo con amor los deseos de estos dos.
Hombres que en un reino viven
Con nombres llenos de dolor.
El viejo rey Rufio, por su rutina.
Y el pescador Lucio lúgubre,
Por su sombría vida.

El rey encontró la red usada,
el pescador la corona que brillaba.
Y envolvía el muro,
El arco de los olvidos.
Se tendió el sol en el lago.
Y amaneció al instante al toque
de los objetos desconocidos
por estos dos pobres hombres,
que cambiaron de vida,
que aborrecieron sus antiguos
emblemas importantes sin anunciar
su renuncia a la rosa niña de cabello negro.

Cabalgando un caballero,
Por la espesura de todos
Los bosques conocidos y desconocidos.
La aventura que le toco vivir
Fue en su propio corazón,
Topándose con la rosa niña,
un saludo galante sin tímida sonrisa
se acerca a la rosa señorita,
ella soñadora al encuentro de sublime,
ella durmiente al calor de una nuevo alba.

Los dos hombres se acercan,
clamando uno que no se la llevara,
y el otro ordenando que la dejara.
Más ningún caso omiso, el caballero decidido
a casarse con la rosa niña de cabello negro,
todo por no reconocer quien era el viejo rey
y quien era el antiguo pescador.

Y así el viejo rey y pescador
dejados atrás se desencuentran
en las marañas y pesadillas,
anhelando nuevas fantasías
sepultando muertas hebras negras
de la rosa niña de cabello negro.
Rosa fina, rosa amiga,
el caballero te desposo,
ya no te esconderás
en los ojos del sol.




Poesía
El arte de amarte I

Mis brazos fuertes, te encuentran solo en sueños.
Quiero más de ti, pues contenerme las ganas
De verte, tocarte y besarte son casi vanas.
Alcanzarte para estar unidos es con mucho empeño.

Mi inquietud es poder descubrir tus secretos.
Buscare todos los tesoros escondidos.
El buen camino para empezar a escudriñar
Serán en tus ojos, son tus bellos ópalos.
Y en cada una de tus joyas preciosas.
Donde cosechare con interés,
El hipérico corazón con el temblor
Y canción a colores de cigarras.

¿Cómo aprender del amor y amarte?
¡Pediría, anhelaría el de enamorarte!
¿Cómo llegar al centro de tu ser sensible?
Es arriesgado el de querer y ver.
Es primordial el de conocerte,
Y verte cerca constantemente.
Pues día tras día conseguiría ganarte.
Espero dejar atrás el afán de ilusionarme.

¿Qué es el arte de amar?
No puedo dejar de pensar
En tu ser dedicadamente.
El arte de amar…
¿Qué es para mí tu ser?
Que es de tu pertenencia,
Y que debo respetar,
Hasta con los ojos.
Defenderé tu esencia,
Por que es considerado
En la naturaleza
Del propio hombre terrenal,
Como la beldad maternal.
Alma apasionada, con tierna belleza.

El arte de amarte.
¿Acabaría esto algún día final?
¿Qué es más posible y esencial?
¡El dejar de pensarte!
Mejor seria el de quererte.
Desafiando al propio sol.
Atravesando las murallas.
Con mi aliento grabando
Frases y palabras imposibles
De interpretar, letras sensibles,
Ni por las manos del más sabio.

Aprender a amar,
Y seré por fin correspondido.
¿Seguiré siendo el tonto iluso?
O estaré en vida solo y quedarme
Por siempre dormido.

El arte de amar…
Déjame encontrar
Tu virgen corazón.
Siempre lo he dicho
Siempre lo diré,
Así lo creeré.

El arte de amar…
Es tu virgen corazón.
No un trofeo.
No una deuda,
De parte de Dios.
Es más que un
Trocito de carne.
Es lo más puro y sensible,
Que me gustaría tocar.
Con todo el derecho adquirido,
Pues si quiero ser correspondido,
En su tiempo que se me ha de dar.

Atiende a mis preguntas,
Al sensible y perceptivo,
Hombre que soy.
Cada día doy,
Un poco de mi instinto,
Aquel que está en las Alturas.

Es mejor la capacidad,
Y no la cantidad.
En lo poco, soy fiel,
Y como soy pequeño,
Se que mucho podré,
Se que mucho haré.

¡Correspóndeme por favor!
Te lo pido y lo anhelo,
Con cada noche de desvelo,
Y con mucho fervor…
Del corazón que aprendió,
Para amarte como un arte.
En cada lento y seguro instante.

El arte de amarte II

Aprendes mucho de tu sencillez y destreza.
Ideas y formas de pensar no complejas.
Palabras pequeñas y muy directas.
Necesito aprender de esa sutileza.

Te estudio con mis ojos y mi alma.
Te comprendo pero prefiero quererte.
Por que eres una mujer diferente.
Todo esto es mi capacidad de amar,
Todo esto es el arte de cortejar.
Ten por seguro que en mí ahí mucho más.

Quisiera regalarte una corona de rosas blancas.
Para que adornen tu atractivo semblante,
Y poner en tu cuello un collar de estrellas,
De color magenta, para que resalten tus pechos.
Dirás que soy un atrevido con malicia,
Osado, gallardo, caballero y digno, si soy,
Respetando tu belleza que admiro hoy.
También quiero poner en tus pies,
Zarcillos sonoros de oro blanco, te haré,
Tachonados de plata, para cuando camines,
Recorras con delicados pasitos, nuestras habitaciones.

Si el arte de amarte es vivir junto a ti,
Permanecería despierto día y noche,
Para verte, sentirte y sobre todo amarte.
Quiero dar buen final con la felicidad y
Escuchando las palabras que te dirán:
¡Quiero pertenecer a tu ser, ha de estar apasionada!

Alma vehemente, alma de mujer sedienta,
De mi fuente eterna, de mi infinito manantial.
Apreciaras el de vivir con el hombre,
Que te enseñara El Arte de Amar,
De seguro me amarías desnuda y fatal.
Si te instruyo todo el arte de cortejar.
El arte de amarte es para siempre,
Por el infinito universo, eternamente.
Así como lo es el paraíso sin fin,
Que pronto construiremos aquí,
En nuestro universo lleno de fantasías.

He de conquistarte.
Se que me hallaras,
En el Edén de las glorias.
Amarte será una dicha, me acariciara,
En los costados, igual que Adán.
Cuando le fue sacado,
La costilla del costado.
Así nació la mujer
Y el amor creció.
Este sentir, jamás pereció,
Entre los dos, el querer,
El amor de los dos,
Siempre permaneció.
El amor jamás desapareció.
Desde el primer día de la creación.




Poesía
"Ojos verdes amados"

Una tibia calidez, sentí el recorrer,
De una lagrima que empujé,
Al espacio seco de mi mejilla.

Mis ojos verdes con retratos dentro,
Ven la única faz que provoco,
El tímido sollozo silencioso.

¡Mis ojos verdes amados!
¡Mis ojos verdes eternos!

Verdes, por que guardan la esperanza y la fe,
Hasta que se escuche el último toque lejano
De una diana clandestina en su amanecer.
Quisiera por fin algún día conocer,
En cada esperanzado azul anhelo,
Incluso en la fantasía de su atardecer,
Aquel semblante de mujer que amé
Y que alguna vez en mi vida cortejé.

Verdes, naturalmente por poseer,
Mucha fe, vida y energías.
He derramado incontables veces,
Muchas de mis lagrimillas.
Por mi proceloso pasado,
Siempre solo y en privado,
En aquellas perdidas vidas…

Verdes son frente al sol y algo tristes.
¿Será la melancolía ordinaria?
¿Que ha deprimido este corazón puro?
¿O es por amar demasiado?
Hoy quisiera que tocaras,
Mi liviano pasivo rostro.
Y que en dulces momentos
Deslizaras con ternuras, suavemente,
Con tus blancas, pequeñas manos,
El rubor tibio, de aquellos besos
Que dividen mi quijada sonriente.
Y con mucho cuidado, roces con tus dedos,
Mis húmedos labios, dispuestos a besarlos.
Húmedos, por culpa de mis ojos verdes amados.

Verdes, algo trémulos es la inquietud,
De conocer el amor admirable,
Que se oculta detrás de la locura envidiable,
Que aún permanecerá en esta quietud,
Al igual que mis ojos verdes eternos.

Verdes y para el amor le es complementario.
Roja es la pasión como frutos del panal.
Del origen enigmático, en sus virtudes vitales,
Centinelas protegen su más valioso inventario.
Pero ellos, dominaron con sus frialdades,
Dejándolo sin lo más primordial,
Despojándolo de la capacidad,
De obtener amor y felicidad.

¿Quiénes desertaron de su esencia las virtudes?
Pues fueron la desesperanza y la soledad.
¿Cómo es posible?
Si Él siempre le habla y le dice:
No te dejes caer, sin parar.
Eres pequeño y mi voluntad,
Te forjará para crecer aún más.

Mis ojos verdes, aun húmedos,
Por contemplar la expresión,
De Él y de sus ojos adeptos,
A mi oportuna existencia.
Por ver a mis ojos verdes esperanzados.

Verdes, en sabiduría y conocimientos.
Sufren con el llanto, perdido.
Aman el sollozar, soñando.
Así apremian mis ojos verdes amados,
Sin compañía a mi lado, desconsolados.



Poesía
Princesa Guerrera

Niña levántate y quédate,
Con el hipérico resplandor.
De aquel que nos salvo.
Nuestro Jesús el Salvador,
Que es nuestro servidor.

Talita cumi.
Talita cum.
Te deleitas
Con él, en comunión.
Que es su paz y amor.

Te he visto cabalgar vestida,
Como una princesa guerrera
Con tu espada en la cadera,
Sin desenvainar y de oro, revestida.

En tu escudo,
Tienes tres símbolos vivos,
De un Castillo, Águila y León.
Fue un dulce sueño ¡perfecto!
Pero lo interpreto, sin defecto,
Como una reveladora visión.

Cabalgabas en una carrera,
Y corrías tan veloz y confiada
De ganar y llegar a la meta.
Sentada en el dorso de una pura sangre,
¡Que hermosura blanca yegua!
Con los ronzales de pesada plata.

Ibas como volando sin alas,
En la amplia sabana
Del Reino de Jerusalén
Pues tu meta era
Cabalgar hasta llegar
Al pequeño pueblo de Belén.

Al caer la noche buena,
Tu cabello negro ondulado
Se volvía y de día
Blanco lacio se convertía.
Tus ojos claroscuros
Como perlas negras,
Desde el comienzo
De la noche siempre eran.
Pero al amanecer, color turquesa.
Tan brillantes y semejantes
Al espléndido azul zafiro.

La túnica puesta en tu ser,
Es de un buen carmesí.
Así es cuando amanece en ti.
Quiero ver al anochecer,
Tu nueva vestidura.
Sé que seria bella,
Para ti mi estrella,
Una verdadera hermosura.

Talita cumi, talita cum.
A ti te digo, a ti te llamo;
Niña levántate y espérame
En cada uno,
De mis dulces sueños.
Soñando despierto.

En lívidos lirios, sueño despierto.
Amarga realidad, los anhelos y codicias,
A veces se marchitan, escaso de mil fantasías,
Siempre estoy delirando a lo lejos.

Se arrima el silencio,
Acarician tus pómulos hermosos.
Se aglomeran murmullos de sonrisas.
Al sondeo de libres pupilas,
Indagan a su diestra.
Y expiran de a momentos.

Cerca estas de mi presencia.
Y al mirarte a los ojos,
Tu iris punzante estalla en carisias.
Armonizando mi delirio de cortejos,
Tu manzana carnal salta de alegrías.

Al delirar rendido estoy.
En mis sueños, golondrinas florean
Las estrellas, silban y brillan.
Desato mi ancla, viajando voy.
En la noche despejada,
Un cometa me baña,
Con mil sabores de virtudes.

Fantaseo hasta semidormido.
Entrelazando alas y plumas,
Orando con los ojos cerrados.
Rozando nuestras almas.
Despertando en las ventanas
El radiante nido enlazado
A la purísima virtud del amor.